
No obstante, es lo que realmente más nos conviene debido a que, con casi total seguridad, la comida no ha sido la más adecuada a las necesidades alimentarias. Los horarios de trabajo lo suelen imsolicitar y los menús de la mayor parte de los restaurantes, además.
Compensar y equilibrar la comida
Esa es la razón de que la cena sea tan importante. La atención que merece es mucho mayor de la que casi siempre le otorgamos. Tras un menú grasiento y contundente, nada como una cena equilibrada que compense y equilibre lo consumido unas horas antes.
De ahí que, hay que vencer pereza y la tentación de caer rendido en el sofá ante el aparato de televisión. De ningún modo debemos terminar por tomar apenas un tentempié de esos que aportan muy pocos nutrientes y sí mucha (casi siempre demasiada) energía. SEGUIR LEYENDO ….
















































